En el corazón de una ciudad bulliciosa, vive Ana, una joven luchadora con grandes sueños pero plagada de dudas. Cada día, enfrenta desafíos que parecen insuperables, y en esos momentos difíciles, una voz suave pero firme emerge en su mente.
Ana está en su habitación, rodeada de papeles y libros, sintiendo el peso del mundo sobre sus hombros. De repente, una vocecita interior le susurra:
Voz Interior: "No te rindas, Ana. Yo creo en ti."
Ana se detiene un momento, sorprendida por la inesperada voz en su cabeza. Se siente reconfortada por esas palabras, como si alguien estuviera a su lado, alentándola en su camino.
A lo largo de las semanas, mientras enfrenta obstáculos y contratiempos, la vocecita interior se convierte en su mayor aliada. Cuando siente que todo está perdido, la voz resuena una y otra vez:
Voz Interior: "Tú puedes, Ana. No te rindas."
Con el tiempo, Ana comienza a confiar en esa voz más que en cualquier otra cosa. Le da fuerzas para levantarse después de cada caída, para perseverar cuando todo parece oscuro, para seguir adelante a pesar del miedo y la incertidumbre.
Finalmente, el día que Ana ha estado esperando llega. Se encuentra en el escenario, frente a una audiencia expectante, lista para presentar su proyecto final. Los nervios amenazan con abrumarla, pero la vocecita interior la sostiene una vez más:
Voz Interior: "Este es tu momento, Ana. Confía en ti misma."
Con una sonrisa valiente, Ana comienza a hablar. Sus palabras fluyen con seguridad y convicción, inspirando a todos los presentes. Y en ese momento, sabe que ha logrado lo imposible, gracias al apoyo inquebrantable de su vocecita interior.
Al finalizar su presentación, Ana recibe una ovación de pie. Mientras se sumerge en el abrazo cálido del éxito, la vocecita interior susurra una última vez:
Voz Interior: "Lo lograste, Ana. Nunca dudes de ti misma."
Y así, con la confianza renovada y el corazón lleno de gratitud, Ana se prepara para enfrentar nuevos desafíos, sabiendo que siempre tendrá a su vocecita interior para guiarla en el camino.
Decidí escribir todo lo que me apasiona aquí y lo comparto contigo ya que pienso que la vida es una experiencia maravillosa y hay que compartir todo lo bonito.
miércoles, 3 de diciembre de 2025
UN POCO DE MI
Voy a contarte algo muy doloroso para mi, pero donde hubo mucho aprendizaje.
En el 2025, el 5 de mayo, precisamente, me tocó experimentar una situación que me hizo pensar mucho.
Estaba en mi trabajo, yo era cocinera en un restaurante, y eran las 7:00 a.m. cuando llegan dos hombres con uniforme de trabajo, de esos uniformes fluorescentes que usan los hombres de trabajo pesado en estados unidos, entonces bueno, llegaron y buscaban a Maria, Maria era yo, y como habíamos varias Marias en ese lugar, nunca pensé que fuera yo, y los escuchaba que decían Maria, y cuando mi compañera les pregunta que María, ellos dicen, esposa de XX y me asusté salí de inmediato y les dije que pasa, soy yo, y ellos traían la cartera de mi esposo, mi corazón empezó a latir muy fuerte, puse mis dos manos en el pecho para calmarme y escuchar que me dirían, entonces ellos dijeron, a XX se lo llevó la policía y me asusté muchísimo, ellos me dijeron en donde estaría mi esposo e inmediatamente voltié a ver a mi compañera y ella me dijo, si vete, si te tienes que ir vete, no hay problema yo aviso. Entonces me fui, ni siquiera esperé a que ellos se retiraran del lugar, prendí mi carro y sin conocer muy bien la ciudad me dirigí a ese lugar a buscar a mi esposo.
Fueron muchas emociones, me preocupé por el, quería que estuviera bien, me preocupé porque no sabía que había pasado, ni como estaba el, me preocupé porque no sabía a donde ir, con quien hablar, a donde acudir, entonces estuve en las oficinas donde me dijeron y no me daban información.
Después de tantas vueltas fui a buscar a una de sus amigas que hablaba poco español y sin darme cuenta como llegue a su casa porque no sabía exactamente donde vivía, había ido con mi esposo algunas veces pero sin darme cuenta me estacione exactamente en su casa, estaba lloviendo, yo estaba en mi carro, no sabia si realmente era su casa o no, no sabía como hablarle porque ella no entendía muy bien español y salí de mi carro, y me abrió la puerta su hija y si era su casa, me puse feliz y di gracias, luego le pedí que me ayudara, porque no sabia que hacer, que mi esposo, le conté lo que había pasado y me dijo no te preocupes, no le va a pasar nada. Y yo dije, ella como sabe, pero eso me tranquilizó.
Entonces, no me pudo ayudar, solo con sus palabras, me fui y busque formas de saber donde estaba, y como resolver la situación, hasta en la tarde habría una sesión donde decidirían que pasaría con el, el no era culpable y eso me daba más miedo porque se que la cárcel esta llena de gente inocente y yo no quería que el fuera uno de ellos. Me quedé toda la tarde afuera de ese lugar donde el estaba, espere a que saliera en un canal de Youtube el en vivo de lo que diría el juez.
Luego, esa tarde se dijo cuanto tendría que pagar la multa, entonces yo no tenia ese dinero, pensé en vender mi carro pero no me daba cuenta que si podía sacar ese dinero del banco, entonces el día siguiente en la mañana antes de que abrieran el banco estaba ahí esperando para recoger ese dinero e ir a pagar la multa y que lo soltaran.
Esa noche fue la mas dolorosa de mi vida, yo creo, porque llore toda la noche por el, le pedí a Dios, que lo cuidara. Luego después del banco fui a la corte, a las oficinas a pagar, luego a otra oficina a mostrar el papel donde decía que ya había pagado y que el saliera, pero paso todo el día y el no salía, Ese día estuve todo el día en el estacionamiento mirando hacia el edificio deseando que saliera, lo miraba caminando hacia donde yo estaba, pero solo lo veía en mi mente, así paso toda la tarde y noche, el salio a las 2 de la mañana.
Me marcó, yo me había quedado dormida, y le dije estoy aquí, y lo vi caminando hacia mi, ya estaba muy cerca del carro, entonces entró al carro y cuando llegamos a la casa, nos abrazamos y lloramos los dos, porque realmente el era inocente y lo trataron mal, se lo llevaron si ser culpable, además se sintió impotente ante los policías aguantando sus malos tratos, empujones y eso.
Le dije prométeme que nunca más vas a volver a estar en ese lugar y me dijo, no, yo tampoco quería estar ahí. Y me contó lo que vivió dentro y no es agradable. Aunque el estuvo tranquilo estando dentro, porque sabía que era inocente y aunque solo fueron dos días, no es una bonita experiencia pero aprendimos muchas cosas, la primera en mi mente era, no confiar demasiado en las personas, porque a veces crees que son personas honestas y realmente no lo son, yo sé que está mal pensar así porque no se siente bien pensar eso de las personas pero eso que sucedió siendo mi esposo inocente no es correcto, si el era inocente no debió vivir esa experiencia, pero como todas las experiencias nos traen aprendizaje, nos tomó por sorpresa y nos trajo mucho por aprender.
En esta historia, pude sentir tranquilidad en medio del dolor, pude sentir a Dios y el universo de mi lado en cada momento y también en su lado. Y lo que venía más adelante es estar atentos, aprender de las experiencias.
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